viernes, 27 de junio de 2014

Día Diez

Internet se ha caído esta noche. ¡Menuda putada! Gracias a Dios aun no se ha cortado el suministro eléctrico. Al menos aun puedo acceder a Internet desde el teléfono. O, mejor dicho, a lo que queda de Internet, porque, a estas alturas, encuentro mas errores 404 que paginas funcionando.

Mi compañía telefónica debería haber usado ese eslogan: “Cuando la humanidad se acabe, nosotros seguiremos ofreciéndote Internet 4G como si sirviera para algo.”

Decidí quedarme en casa todo el día con la música a toda pastilla, quizá no fue una buena idea. Empiezo a pensar que es mejor no desafiar al Silencio. Él siguió llamándome por teléfono. Cuanto más alto ponía la música, más alto sonaba mi móvil, hasta sonar a un volumen que jamás había tenido . Apagué el teléfono, fue inútil. El maldito cacharro no deja de encenderse por si mismo y llamarme, cada vez más fuerte. He pensado seriamente en destruirlo, incluso tuve el martillo en mis manos, pero no pude, aunque se que no es ella, ver su nombre en la pantalla del teléfono me reconforta de alguna manera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario